viernes, 19 de noviembre de 2010

¿Absolverá la historia de Humberto Moreira?

Brother:

Ayer, durante la entrevista que le hacías al alcalde de Saltillo pensaba rápidamente en los políticos del pasado. Me preguntaba por el leit motiv que mueve a los hombres en su búsqueda constante del poder en una sociedad funcionalmente analfabeta como la nuestra, donde la democracia es un mito porque los votos que entran en las urnas han tenido el precio del atraso en aspectos tan fundamentales como educación, seguridad y justicia.

Cuando el profesor Humberto Moreira Valdés hacía sus pinitos como Jefe del Poder Ejecutivo de Coahuila dejaba claro que una nueva camada de políticos lo acompañaría en su encomienda. Desdeñaba así a los políticos experimentados y anteponía su juventud en la empresa más importante que ha emprendido.

A casi cinco años de haber jurado como gobernador, Coahuila padece taquicardia, su corazón late aceleradamente mientras soplan los vientos de la sucesión gubernamental en medio del sopor que produce el control absoluto de todo lo que se mueva en la entidad.

Igual que en la Alemania nazi y en la Italia de Mussolini hay un solo bando, un solo partido. La bandera del Gobierno de la gente cobija por estos días a tirios y troyanos. No son tiempos en que se pueda disentir y esto se refleja en las columnas de los diarios. Quienes andamos en la quinta década de vida no recordamos tiempos en que el inconciente colectivo haya sido bombardeado con miles de mensajes en los que se da cuenta de la enorme obra pública que emprende el Gobierno de la gente.

Desde los condones y los zapatos de la gente pasando por sus farmacias, los puentes se yerguen majestuosos y ya empiezan a transformar al viejo Saltillo al que con cantera rosa le dio forma Óscar Flores Tapia. Lo mismo sucede en el interior del estado. Ni duda cabe que Coahuila avanza en la mayor parte de los rubros.

Sólo hay tres pintitos en este blanco arroz y tienen nombre: educación, seguridad pública y justicia.

Contrario a lo que decía Porfirio Díaz: en Coahuila hay mucha política y mucha administración; el gobernador Moreira debe empezar a tenerle miedo al juicio implacable de la historia porque a diferencia de Fidel, la historia no lo absolverá.

Sin educación de calidad la gente no puede exigir ni seguridad pública ni justicia.

¿De qué sirven los uniformes y los zapatos de la gente si el caprichoso hermano del gobernador de nombre Carlos, que regentea la Sección 38 del SNTE se opone al examen de oposición?

¿De que sirven los uniformes y los zapatos de la gente si las escuelas normales de Coahuila siguen produciendo a los profesores más impreparados del planeta?

Coahuila, en lo que va del sexenio ha tenido tres secretarios de educación pública y va por el cuarto, pero al final nos daremos cuenta de que de todos ellos no se hace uno.

Por eso vuelvo a la premisa planteada al inicio de mi comentario: los motivos que tienen los políticos para encaramarce en el poder, si esos motivos son tan primitivos, tan pavlovianos, tan de estímulo respuesta que hacen a la gente aplaudirle al gobernante en turno, pero que no tienen conciencia de la historia.

La administración estatal que hoy nos apabulla con mensajes de grandeza, es igual al gobierno imperial de Enrique Martínez y Martínez, similar al gobierno que parecía aspirar materia fecal de Rogelio Montemayor, y muy igual a los gobiernos chapuceros de Eliseo Mendoza Berrueto y José de las Fuente Rodríguez.

Todos los gobernantes del ayer se encuentran en el basurero de la historia.

El pueblo analfabeto sigue aplaudiendo a quienes transformen el presupuesto en migajas.

¿Humberto será la excepción a la regla? No creo, la historia no lo absolverá. Porque la historia, esa de los analfabetos funcionales, es implacable.

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