jueves, 9 de diciembre de 2010

Televisa Vs. Proceso: se impone el señorío de don Julio Scherer García

A mediados de 1976, el rencor que Luis Echeverría Álvarez sentía contra don Julio Scherer García a la sazón director del periódico Excelsior había llegado a su límite.Desde los meses anteriores, funcionarios de la Presidencia de la República cabildeaban para descarrilar la cooperativa a la que pertenecían tanto redactores como editorialistas y trabajadores de los talleres. El traidor era un español mafioso cuyo nombre aún apesta en el periodismo nacional: Regino Díaz Redondo.

El 8 de julio fue el día escogido por la gente de Luis Echeverría Álvarez para asestar el golpe más duro que ha recibido el periodismo nacional. Así empieza el libro Los periodistas de Vicente Leñero.

El 9 de julio de 1976 cuando don Julio Scherer y su gente ya estaban en la calle, en la Presidencia de la República había fiesta: pensaban que habían derrotado al periodista más honrado, más combativo y más sagaz para presentar la noticia.

Por fortuna los burócratas echeverriistas estaban muy lejos de la realidad porque no conocían la terquedad de un hombre con talento que había sabido escoger tanto a sus soldados como a sus generales. La primera semana de noviembre de 1976 en las viejas prensas de Mendizábal, el editor de los Supermachos se corría el primer número de la revista política que se ha encargado de escribir la historia reciente del país: Proceso. Esa misma primera semana de noviembre de 1976, el recién nacido semanario Proceso recibía la visita de Fernando Gutiérrez Barrios, jefe de la policía política del régimen priista para exigir que la portada de la revista no llevara un peso flotando como imagen de las devaluaciones que la política errática de Luis Echeverría había provocado con una inflación que los mexicanos no conocían desde la década de los 50.

El pecado que Julio Scherer había cometido en Excelsior era colocar en la primera plana del periódico los hechos de armas que se gestaban en el estado de Guerrero a cargo de Luicio Cabañas Barrientos y Genaro Vasquez Rojas y de contar de manera prolija las batallas que libraban los jóvenes idealistas que luchaban en la Liga Comunista 23 de septiembre.

Las fechas para que el radioescucha se ubique temporalmente: El Partido de los Pobres nació luego de un intento de asesinato contra Lucio Cabañas el 18 de mayo de 1967 y la Liga Comunista 23 de septiembre lleva en su nombre el día de su integración pero del año 1965.

Escribir sobre estos temas era imperdonable para la época en la que había dos íconos: el señor presidente y la virgencita de Guadalupe. Don Julio Scherer y su gente abordaban estos temas con amplitud. El ejercicio de la libertad de expresión se convertía de esta manera en un delito punible más allá del marco jurídico. Se recurría a la traición.

Han pasado poco más de 34 años y Julio Scherer no le ha perdonado a Luis Echeverría su desplante. Durante más de tres décadas Proceso no ha dejado morir el concepto de asesino que se ganó el expresidente luego de la matanza de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas el dos de octubre de 1968.

Durante el sexenio fallido de Vicente Fox las páginas de proceso alimentaron la hoguera a la que fue conducido Echeverría bajo los cargos de genocidio. No se le pudo probar nada, pero estuvo algunos días bajo arraigo domiciliario, un triunfo del periodismo en estas latitudes: colocar bajo proceso a un expresidente de la república.

Lo anterior es parte de la historia de don Julio Scherer García.

Los días recientes y la guerra de Televisa contra Proceso: El uno de diciembre de este año en el noticiero nocturno de Televisa que conduce Joaquín López Dóriga se difundía la noticia:

Acusan al semanario Proceso de recibir dinero del narcotráfico para acallar información.

Luego entra a cuadro el reportero Mario Torres:

Un reportero de la revista Proceso habría sido comprado por el crimen organizado, a decir de un testigo protegido; éste es un video en el que Sergio Villarreal Barragán, alias El Grande, declara ante un agente del Ministerio Público Federal.

Ricardo Ravelo de la revista Proceso está asignado a la información del narcotráfico y a la PGR. La revista Proceso ha dado seguimiento a los temas vinculados al narcotráfico y ha usado como base de muchos de sus artículos declaraciones de testigos protegidos; hoy uno de sus reporteros, Ricardo Ravelo, y la revista misma, se ven acusados por ese testigo colaborador.

Muy pronto surgió la respuesta de los reporteros y editorialistas de Proceso pues la revista ha publicado en su edición más reciente lo que sigue:

  • En la portada, con el ingenio que caracteriza al semanario aparece Joaquín López Dóriga con las cervicales dobladas saludando a Felipe Calderón. Al pie de la foto la cabeza de Proceso: A sus órdenes, señor. Más abajo y con letras más pequeñas, el sumario: La agresión a Proceso.
  • En interiores aparece un artículo firmado por el director de la revista Rafael Rodríguez Castañeda en el que deja en claro que con la llegada del presidente Felipe Calderón el tema del narcotráfico ha pasado del terreno penal al político, por lo que en automático el narcotráfico y la Guerra de Calderón se convirtieron en temas recurrentes del semanario Proceso. Rodríguez Castañeda va más allá al precisar: “(…)este semanario ha cubierto la guerra de Calderón sin reticencias, incluso con riesgo de la integridad física de sus reporteros, enviados, corresponsales y fotógrafos. Y lo ha hecho utilizando las herramientas propias del periodismo de investigación del mundo de hoy. En ese seguimiento, las investigaciones de Proceso han dado cuenta de las fallas, errores, abusos y fracasos de la estrategia contra el narcotráfico, contrariando el discurso presidencial”.
  • Además de lo anterior, el reportero Ricardo Ravelo se defiende en las páginas de Proceso y niega que tenga o haya tenido nexos con el crimen organizado. En el texto se exhibe a Televisa como un medio incondicional de la presidencia de la república.
  • Pero si no bastara con lo anterior, la edición más reciente de Proceso cuenta la historiadel promotor y productor artístico Guillermo Ocaña Pradal de nacionalidad española, quien fue detenido en abril de este año bajo los cargos de lavado de dinero. Proceso aprieta la tuerca al sostener que el detenido tiene negocios con Televisa.
  • En los últimos días Televisa ha guardado un silencio prudente.

Esta no es ni la primera ni la última batalla que ganará don Julio Scherer García. Luis Echeverría metido en el basurero de la historia lamenta haberse enfrentado con el exdirector de Excelsior. Don Julio aún persigue a Echeverría y no lo perdonará ni después de muerto.

Pero a don Julio no le fue mejor con López Portillo quien en un momento le retiró toda la publicidad oficial bajo el argumento de que no te pago para que me pegues.

Miguel de la Madrid quien vive un estado de senilidad precoz llegó a decir en alusión a Proceso que “hay capillitas que reclaman trato de catedrales”. Sarcástico el maldito. Vive en el olvido.

Curiosamente Carlos Salinas de Gortari fue bastante tolerante con la revista Proceso y con sus trabajadores. Sin embargo, don Julio siempre pintó su raya: un día lo invitan desde la presidencia a un viaje a Colombia en el que se hospedarían en la casa mexicana de Gabriel García Márquez. Antes de aceptar la invitación Julio Scherer preguntó: ¿quién más va? - Va Jacobo Zabludovski –le dijeron. – Entonces no voy –respondió don Julio.

En 1998 secuestraron a Julio Scherer Ibarra. Gobernaba al país Ernesto Zedillo Ponce de León. Desde el poder no se movió un dedo para buscar al hijo del fundador de la revista Proceso. El presidente también estaba enojado con Proceso por aquel incidente en el que Zedillo candidato a la presidencia aceptó tomar un trago de cerveza pero pidió que se lo sirvieran en un vaso para que no quedara constancia de que el futuro presidente había aceptado una bebida espirituosa. Proceso consignó en sus páginas aquel incidente.

Vicente Fox, el cretino ridículo que un día se hizo con el poder desde la Secretaría de Hacienda persigió a Julio Scherer hijo. Con el padre nunca pudo. Como no podrá Felipe Calderón.

De los libros de don Julio me gustó la forma en que aborda la vida de don David Alfaro Sequeiros. Se titula La piel y la entraña. Cuenta en otro de sus libros cuyo título es Los presidentes que un día don David solicitó el indulto al gobierno de Adolfo López Mateos. Al darse cuenta Scherer fue a Lecumberri y le reclamó a preso famoso. Éste le contestó:

- Mire muchacho pen…, si usted estuviera aquí media hora ya la andaría lamiendo las botas a los celadores.

- Sí –le contesta Scherer.

- Pero yo no busqué un pedestal y usted sí.

- Así que usted se chingó. (Cita textual).

Estos son sólo algunos pincelazos con brocha gorda de la vida de don Julio Scherer García.


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