jueves, 16 de diciembre de 2010

Las hembras, tan corruptas como los hombres: Amalia García, Elba Esther Gordillo, Rosario Robles...

En la novela Sinuhé, el egipcio aparecen por lo menos dos mujeres corruptísimas: Nefernefernefer y Baketamón. La primera, Nefernefernefer es una mujer de la vida galante, bellísima, que seduce a Sinuhé, al grado de que éste tiene que disponer de los escasos bienes de sus padres para pagar sus placeres. El padre y la madre de Sinuhé deciden suicidarse por el dolor y el personaje tiene que pasar por un trago amarguísimo: no tiene para pagar el sarcófago para enterrarlos con dignidad. En lugar de sarcófago los entierra en cueros de buey.
La segunda, Baketamón es hija del Faraón y casa con Horemheb, un hombre de origen humildísimo que merced a su capacidad se convierte en el líder de los ejércitos egipcios y aspira al trono del reino. Su esposa Baketamón nunca le perdonó su origen y decía de él que “sus pies olían a estiércol”. Horemheb tuvo que ir a la guerra contra el país de Kemi y Baketamon fue a divertirse con otros hombres a cambio de una piedra y, cuanto más grande era la piedra, mas placer les daba. Con estas piedras construyó una casa para su familia. Cuando Horemheb se convierte en faraón, su esposa Baketamón le enseña la casa que había construido con las piedras producto del pago recibido. El poderoso jefe de los ejércitos egipcios de hace miles de años soporta la humillación. Ya era faraón.
Federico Nietszche, el controvertido filósofo alemán decía que la historia es cíclica; es decir, que de cuando en cuando se repite. Hoy no amanecí con espíritu misógino. Este comentario obedece a que he leído algunas cosas que se han filtrado sobre el gobierno de Amalia García Medina quien acaba de terminar su mandato en Zacatecas.
• Aunque es uno de los estados más pobres de la república mexicana, la administración de Amalia García Medina destinaba 20 mil euros mensuales (entre 310 mil y 350 mil pesos, según el tipo de cambio del momento) sólo para mantener la representación del gobierno de Zacatecas en Madrid, España.
• Antes de ser gobernadora, Amalia se consideraba una de las mujeres más capaces y centradas del ámbito político de este país. Ya en en poder se reveló como una hembra corrupta y nepótica que convirtió en senadora a su hija Corichi García Medina. Esto, desde el punto de vista que se le vea es un abuso. Es usar la ignorancia de un pueblo miserable como el nuestro para acomodar los intereses de poder.
• El gobierno priista que sucedió al perredista acusa a Amalia García de haberse trincado una lana en la construcción de la Plaza del Bicentenario y el Palacio de las Convenciones. Los contralores también le siguen la huella al dinero invertido en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales del Estado de Zacatecas y en la Comisión Estatal del Agua Potable y Alcantarillado; también le han encontrado irregularidades en la Junta Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado y en los Servicios de Salud de Zacatecas.
Con esto es suficiente para pensar que la mujer ha alcanzado en México su viejo sueño: la igualdad. Las mujeres de la política en nuestro país son tan o más corruptas que sus pares, los varones.
Ejemplos sobran, pero veamos sólo dos o tres:
Elba Esther Gordillo Morales dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación a quien se considera la mujer más poderosa de este país arrastra tras de sí una estela de corrupción. Entre sus crímenes se pueden señalar los siguientes:
• Secuestro de la educación pública con los resultados que todos conocemos: bajísima calidad en la prestación del servicio porque a los profesores los usa en tareas políticas.
• Acumulación de una riqueza incalculable.
• Ignorancia supina.
• Cinismo.
• Con una frustración enorme por la fealdad con que la dotó la naturaleza Elba Esther ha condenado a este país al oscurantismo por las prácticas sindicales que impiden el libre curso de la educación.
Además de Elba Esther aparece en el firmamento nacional Rosario Robles Garnica, una mujer ridícula a quien sedujeron las feromonas del argentino Carlos Ahumada Kurtz. La revista Proceso en su momento documentó una risible carta en la que Chayo amenazaba con quemar la cama en la que había cohabitado temporalmente con su mancebo.
Rosario Robles desde el gobierno del Distrito Federal otorgaba contratos millonarios a su amante.
En Saltillo tenemos otra perredista: Marithelma Guajardo Villarreal, tal vez la mujer más corrupta del estado. Esto, hasta el momento.
Frente a estas mujeres, los desplantes de Baketamón y de Nefernefernefer palidecen.
Por eso en líneas anteriores dije que la mujer no tiene porque quejarse del maltrato de los hombres, porque cuando llega a alcanzar poder es igual. Estamos ante la tan trillada igualdad de género.



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